Wenddy Laura Ramos, a sus 26 años, ha forjado su camino en el sector llantero de El Alto, donde aprendió el oficio desde los 12 años en el taller de su padre. A pesar de ser la décima de 11 hermanos, encontró en la llantería un medio para ayudar a su familia y desarrollarse profesionalmente.
Desde que comenzó, Wenddy se enfrentó a numerosos prejuicios, especialmente por ser mujer en un ámbito tradicionalmente masculino. A menudo, los clientes dudaban de su capacidad al verla trabajar, pero ella no se dejó desanimar y continuó con su labor, ganando experiencia y habilidades en la reparación y mantenimiento de neumáticos.
A lo largo de sus 15 años de carrera, Wenddy ha logrado no solo contribuir económicamente a su hogar, sino también emprender por su cuenta. Actualmente es dueña de la llantería 'Chato Veloz' ubicada en la avenida Bolivia, y ha diversificado su actividad comprando un minibús para ofrecer trabajo a su hermano y vendiendo llantas en Santa Cruz.
En un video de BancoSol, Wenddy expresó su orgullo por lo que ha logrado: 'Poco a poco he surgido trabajando… estoy orgullosa de mí misma porque no pensaba tener estas cosas'. Este reconocimiento llegó tras ser homenajeada por la entidad financiera en el evento 'Mujeres Bolivianas que Sueñan en Grande'.
Además de ser emprendedora, Wenddy es madre de una niña a quien describe como su 'bendición más grande'. Su motivación principal es asegurar un futuro mejor para su hija, anhelando un terreno y completar sus estudios en Derecho en la Universidad Tecnológica Boliviana, donde actualmente cursa el segundo semestre.
'Ahora me toca sacar adelante a mi hija, no quiero que pase las necesidades que yo pasé'
Wenddy alienta tanto a mujeres como a hombres a creer en sus capacidades y a trabajar arduamente por sus objetivos. Una de sus recomendaciones clave es 'ahorrar cada centavo que ganemos', reflejando su enfoque pragmático y realista ante la vida.
Su historia es un claro ejemplo de cómo la determinación y el esfuerzo pueden abrir puertas en el mundo laboral, desafiando las expectativas de género y demostrando que el trabajo duro tiene sus recompensas.