Las críticas al liderazgo de Rodrigo Paz comienzan a consolidar posturas similares entre diferentes figuras de la izquierda boliviana. Leonardo Loza, gobernador de Cochabamba y representante del evismo, ha cuestionado abiertamente la competencia del presidente para gestionar el país, sugiriendo que su permanencia en el cargo podría estar en riesgo si no aborda la crisis que enfrenta Bolivia.
En una reciente entrevista con DTV, Loza expresó: “Yo no me aferraría al cargo si no tengo capacidad de conducir este país. No me aferraría, no me quedaría en el cargo si no tengo la capacidad de resolver los problemas en Bolivia.” Estos comentarios surgen en medio de un clima político tenso para el mandatario.
La situación política se complicó aún más con la reciente censura al ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, en la Asamblea Legislativa. Esta votación representa un duro golpe para el Gobierno de Paz, que podría resultar en cambios en su gabinete.
Tanto Loza como Del Castillo han comenzado a compartir críticas hacia la gestión de Paz, aunque esto no implica necesariamente que estén formando una alianza política oficial. Sin embargo, su coincidencia en el análisis del contexto actual abre un debate sobre la posibilidad de que sectores de la izquierda encuentren intereses comunes para enfrentar al Gobierno.
Este contexto es relevante, dado que Paz ha instado a trascender el caudillismo y las divisiones políticas, a la vez que está impulsando reformas económicas y estructurales para abordar la crisis nacional.