CULTURA

Transformando la diversidad: la historia de las papas nativas que se vuelven frituras

Una estudiante de la UMSA, Rosmilda Quispe, crea un negocio innovador que eleva las papas nativas del altiplano boliviano a un nuevo nivel de consumo.

Por Micaela Torrez · 22 de agosto de 2026

Rosmilda Quispe, estudiante de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), ha encontrado una forma original de darle valor agregado a las papas nativas del altiplano boliviano, como la imilla negra, imilla roja, phiñu roja, phiñu negra, pintaboca y maman peke, al convertirlas en deliciosas papas fritas. Esta iniciativa no solo resalta la riqueza agrícola de su región, sino que también responde a una necesidad de generación de ingresos en su comunidad.

Originaria del municipio de Santiago de Machaca, en La Paz, Rosmilda creció en una familia dedicada a la producción de papa, cebada y quinua, además de la crianza de ganado. Esta conexión con el campo la motivó a estudiar inicialmente Ingeniería en Producción y Comercialización Agropecuaria, ahora Ingeniería Agroindustrial, en la sede de Viacha de la UMSA, donde comenzó a vislumbrar el potencial de las papas nativas que su familia cultivaba.

La idea de transformar las papas nativas en frituras surge cuando Rosmilda se da cuenta de que durante las temporadas de buena cosecha, la sobreoferta de papa provoca una caída en los precios, lo que desincentiva su producción. "Me cuestioné cómo podía conservar estas variedades y darles un valor agregado para mejorar los ingresos familiares", explica Rosmilda, reflexionando sobre su proyecto emprendedor.

A través de un proyecto académico centrado en el valor agregado, Rosmilda exploró el mercado en busca de papas fritas elaboradas con variedades nativas, encontrando escasas ofertas. Esta observación la impulsó a crear su propia marca, Sabory, donde cada bolsa de papas fritas refleja un trabajo agrícola tradicional: desde la preparación del terreno y la siembra hasta la cosecha y selección de los tubérculos, utilizando métodos orgánicos sin químicos.

Un producto único y local

Cada tipo de papa aporta características únicas en sabor, color y textura a las frituras de Rosmilda. Luego de la cosecha, las papas más grandes son trasladadas a La Paz, donde junto a su hermana, se encargan de la producción. Este emprendimiento no solo ofrece un producto atractivo, sino que también busca revalorizar la diversidad agrícola del altiplano.

Los interesados en degustar estas papas fritas pueden visitar a Rosmilda todos los viernes de 09:00 a 14:00 en el atrio del Monoblock Central de la UMSA, con precios que varían entre Bs 5 y Bs 10. Además, pueden realizar pedidos a través del número 74055846. Así, Rosmilda no solo está emprendiendo, sino también sembrando el futuro de la agricultura nativa boliviana.