Un sismo de gran magnitud, 7,7, afectó a Indonesia en la madrugada del sábado, según reportes del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). El evento sísmico se produjo a las 05:58 hora local, que corresponde a las 21:58 GMT, y su epicentro se localizó a poca profundidad frente a la costa de la isla de Flores.
El epicentro estuvo a 68 kilómetros de distancia de la ciudad de Ende, situada en la provincia de Nusa Tenggara Oriental. Tras el terremoto, se registraron dos réplicas significativas de 5,6 y 5,9 de magnitud, igualmente en la misma área.
La Agencia de Meteorología, Climatología y Geofísica de Indonesia (BMKG) alertó sobre el potencial riesgo de un tsunami como consecuencia del fuerte sismo. Este tipo de eventos no son infrecuentes en Indonesia, que se encuentra en el denominado "Cinturón de fuego" del Pacífico, caracterizado por su intensa actividad sísmica.
En julio pasado, la región ya había experimentado un terremoto de 6,2, que no dejó víctimas ni daños significativos. Sin embargo, la memoria de desastres anteriores, como el trágico terremoto de 2018 en Palu, que causó la muerte de 2,200 personas, sigue presente en la población.
Este último desastre fue particularmente devastador, ya que un terremoto de 7,5 de magnitud fue seguido por un tsunami, afectando a una ciudad de aproximadamente 400,000 habitantes. El territorio indonesio, debido a su geografía, sigue siendo vulnerable a estos fenómenos naturales, lo que resalta la importancia de estar preparados ante futuras eventualidades.
Riesgos continuos en la región
A medida que la región enfrenta una serie de sismos y las autoridades siguen monitoreando la situación, la población se mantiene alerta ante la posibilidad de réplicas y sus consecuencias.