La situación se volvió crítica para los empleados de una central hidroeléctrica en Nepal cuando el agua del río Trishuli inundó el túnel en el que trabajaban. El hecho ocurrió el 26 de agosto de 2026, cuando un repentino desbordamiento de agua causó caos y destrucción en la zona fronteriza entre Nepal y el Tíbet.
Pemba Dundu Tamang, uno de los sobrevivientes, narra que todo comenzó con una fuerte ráfaga de viento que levantó tablones de madera y maquinaria pesada. Al darse cuenta del peligro, corrió hacia la entrada del túnel mientras el agua lo seguía, llegando a estar casi inconsciente por la conmoción.
Las inundaciones han dejado al menos 1.000 muertos y alrededor de 4.000 personas están desaparecidas, muchas de ellas trabajadores como Tamang que realizaban tareas en una extensa red de túneles de centrales hidroeléctricas.
El ejército de Nepal se ha movilizado para llevar a cabo labores de rescate y recuperación. Hasta la fecha, han logrado rescatar a 119 personas, mientras continúan buscando a quienes aún podrían estar atrapados en los túneles.
Tamang sufrió la pérdida de varios familiares en la inundación, incluidos su madre, hermano y tres hijos. Tras el desastre, se siente desolado, expresando que "siento que la vida no tiene sentido ahora" y considerando la posibilidad de que hubiera sido mejor no haber sobrevivido.
El experto Raja Ram Basnet, portavoz del ejército, ha explicado que están utilizando tecnología y maquinaria pesada para remover escombros y acceder a los trabajadores atrapados. Asimismo, se ha señalado que un mejor sistema de alertas podría haber evitado muchas muertes, ya que los estudios apuntan a que había signos de inestabilidad antes del desastre.
Mientras la búsqueda continúa, Tamang y otros trabajadores se aferran a la esperanza de que aún queden sobrevivientes en los túneles. "Me alegraría que los rescataran pronto", concluye, visibilizando la angustia y el sufrimiento que han dejado las inundaciones en su comunidad.