Han pasado siete años desde el mega deslizamiento que afectó a Bajo Llojeta, y aún son evidentes las marcas del movimiento de tierra, con grietas y rajaduras visibles en los cerros. Estas señales del desastre siguen siendo un recordatorio del riesgo que enfrentan los residentes en la zona.
A pesar de los riesgos históricos, en los últimos tiempos han comenzado a surgir nuevas edificaciones en áreas que antes estaban en peligro debido al deslizamiento. Muchos de estos nuevos proyectos se están levantando en terrenos que anteriormente albergaban un botadero, lo que añade un nivel de preocupación sobre la estabilidad de la región.
La reactivación constructiva en una zona que aún muestra las secuelas del deslizamiento plantea preguntas serias acerca de las regulaciones y medidas de seguridad que se están aplicando en la construcción de estas nuevas viviendas. Es fundamental evaluar si se están tomando en cuenta los antecedentes de riesgo que caracterizan a Bajo Llojeta.