El yacimiento Sea Lion, que se considera tiene un potencial de aproximadamente 1.700 millones de barriles de petróleo, ha sido calificado por las compañías involucradas como un lugar con "crudo altamente comercializable".
Durante un anuncio en cadena nacional, el presidente Javier Milei destacó que este proyecto, de propiedad británico-israelí, representa un "peligro claro y urgente" para Argentina, lo que justifica su intención de aumentar las sanciones a las empresas que operen en el archipiélago de las Malvinas.
Las tensiones con el Reino Unido, que persisten desde la guerra de 1982, se reavivan con la declaración de Milei, quien argumenta que el inicio inminente de la extracción de crudo podría representar una amenaza para los intereses argentinos en la región.
Milei enfatizó que Argentina no permitirá que se apropien de sus recursos naturales, indicando que si no se actúa rápidamente, en pocos meses podrían estar en condiciones de explotar las reservas de petróleo que se encuentran bajo el mar argentino.
El proyecto Sea Lion fue descubierto en 2010 y está ubicado a unos 220 km al norte de las Malvinas. Es impulsado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration, quienes ya han obtenido las aprobaciones necesarias para iniciar la inversión millonaria que se prevé en dos fases.
Se estima que la primera extracción de petróleo se llevará a cabo en marzo de 2028, comenzando con la perforación de 11 pozos submarinos. A esto le seguirá una segunda fase que incluirá 12 pozos más, lo que podría extender la producción durante más de 30 años.
Milei también hizo un llamado a los inversionistas, sugiriendo que aquellos que operan en la región sin la autorización de Argentina enfrentan un dilema entre operar en un territorio en disputa o invertir en un país con reglas claras y seguridad jurídica, lo que podría influir en futuras decisiones de inversión en el sector energético argentino.
A pesar de las advertencias del gobierno argentino, las empresas involucradas en el proyecto afirman que sus operaciones cuentan con el apoyo del gobierno británico y las licencias adecuadas, por lo que no esperan un impacto significativo en sus actividades por las recientes declaraciones de Milei.
La aprobación de Milei se encuentra en torno al 34%, y sus recientes movimientos relacionados con el tema de las Malvinas se interpretan como un intento de fortalecer su imagen ante la opinión pública en un contexto de desafíos económicos y políticos a nivel interno.