El programa Trabajólicos Anónimos, ideado por la especialista en felicidad organizacional, Daniela Jines, comenzará en septiembre de 2026 en Bolivia. Esta iniciativa tiene como objetivo mejorar la calidad de vida laboral mediante sesiones virtuales y gratuitas para quienes enfrentan estrés y agotamiento en el trabajo.
Jines, oriunda de Oruro, desarrolló este programa al observar que las capacitaciones enfocadas en el bienestar laboral no llegaban a todos los niveles de los trabajadores, especialmente a aquellos en roles operativos. El enfoque de la propuesta se basa en principios de neurociencia y busca crear un balance entre la vida laboral y personal.
El programa se fundamenta en cinco pilares: Aprender, Experimentar, Conectar, Crecer y Transformar. Estas sesiones ofrecen conocimientos prácticos y ejercicios para identificar hábitos que causan agotamiento, ayudando a los participantes a manejar mejor el estrés.
"Mi línea jamás va a cuestionar el porqué trabajamos tanto; mi línea cuestiona la calidad con la que trabajamos y lo que hacemos antes y después del trabajo".
Jines sostiene que la clave está en cultivar un equilibrio. Asegura que aunque es posible trabajar intensamente, es fundamental dedicar tiempo a la familia, el ejercicio y el descanso para mantener una buena calidad de vida. La llegada de este programa a Bolivia es significativa para ella, ya que resalta la cultura de esfuerzo de los trabajadores orureños, aunque enfatiza que este empeño no debería sacrificar su vida personal.
La primera fase del programa se iniciará en septiembre de 2026, completamente en línea y sin costo alguno. Los interesados pueden inscribirse enviando un correo a [email protected], proporcionando su nombre, ubicación y contacto por WhatsApp. Además, se busca colaborar con organizaciones que deseen incluir herramientas de bienestar para sus empleados.
Jines invita a los trabajadores a reflexionar sobre lo que realmente quieren recordar en sus últimos días, sugiriendo que las memorias más valiosas suelen estar ligadas a los momentos compartidos con seres queridos, en lugar de logros laborales o ingresos acumulados. "Hay que trabajar para vivir, no vivir para trabajar", concluye, subrayando la importancia de alcanzar metas laborales sin descuidar lo cotidiano que forma parte del bienestar personal.