Las estaciones de servicio han decidido restringir a 120 litros el volumen mensual de diésel que un cliente puede comprar fuera del tanque, es decir, en recipientes como bidones. Esta medida responde a lo establecido en el Decreto Supremo 5676 que regula la comercialización de este combustible en Bolivia.
La Asociación de Estaciones de Servicio de Santa Cruz (Asosur) ha informado a sus afiliados sobre esta disposición, que se aplicará temporalmente mientras las estaciones y el ente regulador ajustan sus sistemas de facturación a este nuevo esquema.
Detalles de la nueva normativa
La restricción de 120 litros no prohíbe que un individuo o empresa utilice más diésel al mes, sino que limita la compra de este combustible en bidones directamente en las estaciones. Esto tiene un impacto significativo en sectores como la producción agrícola y empresas de servicios que dependen de este tipo de combustible para operar sus maquinarias.
Los llamados 'Usuarios Directos', que consumen entre 120 y 5.000 litros mensuales, deberán adquirir el diésel directamente en las plantas de almacenamiento de YPFB y YPFB Logística S.A. Esto implica que un productor que requiera 130 litros no podrá comprarlos en una estación, sino que tendrá que seguir el procedimiento establecido para este tipo de usuarios.
Aunque el límite de 120 litros ya se había contemplado anteriormente por la ANH, ahora se utiliza como parte de un nuevo régimen de control y precios destinados a consumidores que necesitan cantidades mayores de diésel. Esta situación se da en un contexto de crisis de abastecimiento y con el objetivo de reducir el contrabando de combustible, como lo señaló el ministro de la Presidencia, Fernando Aramayo.
El nuevo mecanismo también introduce un Precio Referencial Inicial de Bs 18 por litro para los beneficiarios de este decreto. Así, la cifra de 120 litros se convierte en un elemento central del nuevo sistema: los usuarios que necesiten menos de esa cantidad seguirán comprando en las estaciones, mientras que aquellos que requieran más deberán adaptarse a un nuevo circuito de abastecimiento.
Con esta medida, el Gobierno busca cerrar brechas que permiten la salida del combustible subvencionado del canal formal, lo que obligará a los productores y empresas que dependen del diésel a ajustarse a las nuevas condiciones de compra.