La Federación Turca de Fútbol (TFF) ha decidido remitir al consejo disciplinario una investigación que involucra a 448 administrativos y líderes de aproximadamente treinta clubes, luego de descubrir que estos habían realizado apuestas deportivas.
La indagatoria se centra en aquellos individuos que ocuparon puestos administrativos en clubes de la Superliga y de la 1.ª Liga durante los últimos cinco años, específicamente en la temporada 2026-2027, y que durante su gestión participaron en apuestas.
Defensa de los implicados
Algunos de los investigados han defendido su inocencia públicamente. Ertugrul Dogan, presidente del Trabzonspor, reconoció haber tenido una cuenta de apuestas, aunque ya está cerrada, y argumentó que las casas de apuestas solían auspiciar a los clubes, promoviendo su uso sin que nadie pensara que podría ser un problema.
Dogan insistió en que si hubo un error, no fue intencionado y que nadie con malas intenciones abriría una cuenta oficial de apuestas. Similarmente, Hakan Daltaban, vicepresidente del Besiktas, mencionó que su cuenta fue creada con la intención de fomentar un ambiente de juego seguro, lejos de las apuestas ilegales, y que sus ganancias nunca fueron significativas.
Daltaban agregó que las ganancias de sus apuestas no superaban el costo de un döner kebab con arroz y aclaró que jamás apostó en partidos de su propio equipo. Estos alegatos surgen en un contexto donde la TFF ya había iniciado anteriormente investigaciones relacionadas con el mismo tema.
El año pasado, la TFF había suspendido a 149 árbitros y sancionado a 102 jugadores debido a su implicación en apuestas, en un esfuerzo por mantener la integridad del deporte. Además, en febrero, la Fiscalía emitió órdenes de arresto contra 72 personas relacionadas con una red de apuestas ilegales que operaba con grandes sumas de dinero.