La manera de enseñar y aprender está experimentando una transformación significativa impulsada por la tecnología. Sin embargo, el éxito de esta integración depende de cómo se implementa en el sistema educativo. Es fundamental que los educadores sepan combinar herramientas digitales con estrategias pedagógicas efectivas.
Mario Ariel Quispe Orellana, jefe de Enseñanza y Aprendizaje en la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), señala que el papel del docente ha evolucionado de ser un mero transmisor de información a convertirse en un guía que acompaña a los estudiantes en su navegación por el vasto mundo de la información digital.
Este cambio de paradigma se aleja de un enfoque centrado únicamente en la transmisión de conocimientos y se orienta hacia métodos que estimulan la exploración, participación y resolución de problemas. Según el Banco Mundial, las competencias digitales más relevantes que deben adquirir los docentes incluyen la enseñanza, evaluación, creación de contenidos digitales y personalización del aprendizaje.
Con la llegada de la inteligencia artificial, las oportunidades en el proceso educativo se expanden aún más. Estas herramientas pueden ayudar en la planificación de clases, creación de materiales y retroalimentación, pero su uso requiere un enfoque crítico y una guía adecuada por parte de los docentes.
Quispe Orellana enfatiza que la IA ofrece ventajas, como la disminución del tiempo que los docentes dedican a tareas administrativas. Sin embargo, es esencial que se vea como una aliada en lugar de una solución única para todas las actividades de aprendizaje. La interacción con la IA también cambia la forma en que los estudiantes procesan la información y aprenden.
Los docentes deben adaptar sus competencias a esta nueva realidad, desarrollando habilidades como el pensamiento crítico, la creatividad y la capacidad de colaboración. Aunque las herramientas digitales son útiles, el educador tiene la responsabilidad de decidir cuándo y cómo usarlas en función de los objetivos educativos.
Marcelo Pacheco, director de la carrera de Ingeniería de Sistemas en Unifranz, explica que la tecnología permite personalizar el aprendizaje, ajustando el nivel de dificultad y los contenidos según las necesidades individuales de cada estudiante. Este enfoque destaca la importancia del rol del docente en guiar y apoyar a los alumnos en su proceso de aprendizaje.
Por último, Villarroel enfatiza que la incorporación de tecnología en la educación no debe ser meramente por tendencias, sino con un propósito pedagógico claro. Se requiere una capacitación continua para los docentes y colaboración entre los padres y la comunidad educativa para enfrentar estos nuevos desafíos y aprovechar al máximo las herramientas digitales y la IA.