La diputada Julieta Jiménez ha manifestado que en Bolivia no existen personas que estén muriendo de hambre. En sus declaraciones, enfatizó que a pesar de las dificultades económicas, todavía hay alternativas de bajo costo para alimentarse en los mercados.
"En Bolivia no hay muertos de hambre", afirmó la legisladora, apoyando su opinión con ejemplos de almuerzos disponibles por Bs 5 y Bs 10. Con esto, Jiménez rechazó la noción de que la población se encuentra en una crisis alimentaria tan severa que causa muertes.
Sus comentarios han suscitado críticas en un contexto donde el costo de vida ha aumentado notablemente, y muchos hogares bolivianos enfrentan serias dificultades para satisfacer sus necesidades básicas de alimentación.
El debate se ha centrado en la distinción entre la disponibilidad de alimentos económicos en ciertos mercados y la realidad de inseguridad alimentaria que padecen algunos sectores vulnerables de la población. El simple hecho de que haya opciones económicas no garantiza que todos tengan acceso a una alimentación adecuada de manera continua.
Las declaraciones de Jiménez llegan en un momento de gran sensibilidad social, exacerbada por el impacto de la crisis económica en los precios de productos esenciales. Muchos interpretan sus afirmaciones como una minimización de las dificultades que enfrentan las familias de bajos ingresos en el país.
Pese a las críticas, la diputada se mantiene firme en su postura, argumentando que no es correcto afirmar que hay personas muriendo de hambre en Bolivia, enfatizando la existencia de opciones de alimentación accesible.
Como resultado, sus comentarios se han convertido en el epicentro de una nueva controversia política, con cuestionamientos sobre su visión de la realidad alimentaria en el país.