Durante su intervención en la Asamblea General de la ONU, el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, afirmó que su país no se rendirá ante las amenazas del mandatario estadounidense, Donald Trump. Aseguró que, después de casi siete meses de conflicto con Estados Unidos e Israel, Irán está dispuesto a buscar una solución diplomática, pero manteniendo firmeza en sus principios.
El líder iraní respondió a la advertencia de Trump de "aniquilar" a Irán si no se logra un acuerdo pronto, enfatizando que la resistencia del pueblo iraní solo se intensificará frente a las sanciones y la presión internacional. Pezeshkian dijo: "Jamás inclinaremos la cabeza ni nos arrodillaremos".
Condiciones para el diálogo y el conflicto en el Golfo
El presidente iraní insistió en que cualquier acuerdo debería incluir el levantamiento del bloqueo estadounidense que limita el acceso de Irán al estrecho de Ormuz, una vía crucial para el comercio marítimo. "No puede ser que todos se beneficien del estrecho de Ormuz mientras a nosotros se nos niega el acceso", declaró.
Pezeshkian también mostró imágenes de víctimas de ataques aéreos, incluidos más de 175 civiles, entre ellos muchos niños, que según Irán, perdieron la vida en bombardeos de Estados Unidos e Israel. Además, denunció que su país ha sido víctima de terrorismo y se ha defendido con todas sus fuerzas.
Las tensiones han llevado a Irán a atacar buques en el Golfo y a bloquear de facto el estrecho de Ormuz, mientras que Estados Unidos ha respondido con sanciones y un bloqueo a los puertos iraníes. La situación se complicó aún más tras un acuerdo preliminar que fracasó rápidamente en junio, cuando se reanudaron los ataques y el bloqueo.
Por otro lado, en la ONU se llevaron a cabo conversaciones indirectas entre funcionarios iraníes y estadounidenses, aunque el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmail Baqai, advirtió que no había novedades en las posiciones de su país, que siguen exigiendo el fin del bloqueo y la liberación de activos congelados.