El comandante general del Ejército, Héctor Alarcón, desmintió que las explosiones ocurridas en el Regimiento Bolívar de Viacha fueran provocadas por granadas o munición bélica. Aseguró que no hay pruebas que respalden esta hipótesis hasta el momento.
Se han encontrado documentos de 2019 y 2020 en los que se detalla el ingreso y almacenamiento de material explosivo en el cuartel. Entre estos registros se incluyen 94 cajas de boosters, que equivalen a aproximadamente 2.900 unidades, y 400 cajas de diferentes tipos de retardos. También se documentó la recepción de material pirotécnico para su posterior destrucción.
Sin embargo, la falta de claridad sobre la cantidad de material que estaba presente en el cuartel en el momento de las explosiones genera preocupación. Alarcón mencionó que están en el proceso de reconstruir la trazabilidad de estos explosivos, analizando qué se ingresó, qué se destruyó, y qué fue trasladado o dado de baja.
Situación crítica en la zona de las explosiones
El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, comunicó que se han hallado boosters sin detonar en la zona afectada y se identificó una estructura comprometida que podría albergar material bélico y un número significativo de granadas. Por razones de seguridad, los especialistas continúan trabajando en el área antes de permitir el ingreso de maquinaria para la remoción de escombros.
Por el momento, las autoridades de Defensa consideran preliminarmente que la primera explosión estaría relacionada con pólvora negra utilizada en material pirotécnico. La segunda explosión, que fue más potente, sigue bajo investigación.
La gran incógnita persiste: si se descartan las granadas de guerra, ¿qué tipo de material fue el responsable de la segunda explosión? La Fiscalía y los peritos deberán aclarar esta inquietud basándose en la evidencia y los inventarios, mientras que el Ejército trabaja para esclarecer el destino de los explosivos almacenados en el cuartel a lo largo de los años.