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Intensificación de campañas a una semana de las elecciones en Brasil

Los candidatos Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro intensifican sus actividades proselitistas en las periferias de São Paulo y Río de Janeiro, en la antesala de unas elecciones altamente competitivas.

Por Belén Sarzuri · 26 de septiembre de 2026

A tan solo ocho días de las elecciones presidenciales en Brasil, programadas para el 4 de octubre, el actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro, quienes lideran las encuestas, llevaron a cabo actos de campaña en zonas periféricas de las principales ciudades del país.

Lula encabezó una marcha en el barrio de São Miguel, una de las áreas más empobrecidas de la zona este de São Paulo, mientras que Bolsonaro participó en una multitudinaria caravana de motocicletas en São João de Meriti, un municipio de bajos recursos en la región metropolitana de Río de Janeiro.

La elección es considerada una de las más polarizadas en la historia brasileña, y la elección de estos lugares por parte de ambos candidatos es clave, ya que São Paulo y Río de Janeiro son dos de los tres colegios electorales más importantes del país, con un voto de las periferias que puede definir al ganador.

Lula busca disminuir la diferencia que lo separa de Bolsonaro en São Paulo, donde los sondeos indican que el senador tiene una ligera ventaja. En Río de Janeiro, la intención de voto favorece ampliamente a Bolsonaro, consolidando su posición en su bastión político.

Recientes encuestas de Datafolha muestran un empate técnico entre ambos candidatos a nivel nacional, con Lula obteniendo un 40 % y Bolsonaro un 36 % en la primera vuelta, aunque el margen de error puede cambiar estos números.

El presidente Lula, quien busca su cuarto mandato no consecutivo, hizo un anuncio polémico al prohibir las apuestas deportivas en internet, una medida considerada electoralmente motivada, la cual fue un tema recurrente en los discursos de ambos candidatos durante los mítines del sábado.

"Tomé esa actitud drástica porque sé que hay muchas personas endeudadas por las apuestas. El juego se convirtió en una desgracia en la vida de la gente pobre".

Por su parte, Flávio Bolsonaro criticó a Lula, acusándolo de una "estafa electoral" por su anuncio a pocos días de las elecciones, recordando que fue su administración la que reguló las apuestas y permitió la operación de 85 empresas en el sector, generando ingresos significativos para el estado.

Bolsonaro también enfatizó que la medida de Lula necesita ser refrendada por el Congreso en un plazo de 120 días, lo que podría provocar el regreso de las apuestas después de las elecciones, si no se aprueba su prohibición.

En un tono despectivo, el senador se refirió a Lula como un "descontrolado", sugiriendo que su administración está sumiendo al país en una crisis de deudas, especialmente entre los más pobres, reiterando que él es responsable de la regulación de las apuestas en Brasil.