El vocero de la presidencia, José Luis Gálvez, ha defendido la decisión de extender el estado de excepción por un periodo adicional de 90 días. Según Gálvez, el Gobierno aún percibe un panorama de riesgo por posibles movilizaciones y bloqueos en el país, similar a los 53 días de interrupciones vividos entre mayo y junio.
El vocero enfatizó que la medida adoptada durante los primeros 90 días fue efectiva para garantizar la circulación y el abastecimiento. Argumenta que la continuidad del estado de excepción es crucial para evitar que se repitan los conflictos que afectaron al país anteriormente. "No podemos permitirnos el lujo de estar bloqueados nuevamente", afirmó Gálvez.
El Gobierno ha formalizado esta ampliación mediante el Decreto Supremo 5707, el cual ha sido enviado a la Asamblea Legislativa Plurinacional para su revisión. La sesión para discutir esta prórroga está programada para este miércoles.
Gálvez también alertó que, en caso de que surjan nuevos bloqueos o actos de violencia que pongan en riesgo el orden constitucional, el Gobierno se reserva la opción de declarar un estado de sitio, incluso en áreas específicas, además de recurrir a las fuerzas militares. Sin embargo, aclaró que en los primeros 90 días no fue necesario implementar esta medida drástica.
A pesar de las explicaciones del Ejecutivo, diferentes sectores políticos han cuestionado la pertinencia de mantener un régimen excepcional. El diputado Juan Del Granado expresó que no se observa una situación de "conmoción interna" que justifique la extensión del estado de excepción propuesto por el Gobierno.
No nos podemos permitir el lujo nuevamente de estar bloqueados.
En resumen, la defensa del estado de excepción por parte del Gobierno se centra en la necesidad de preservar la estabilidad y el orden en el país ante la amenaza de nuevas crisis, mientras la oposición sostiene que no hay fundamentos sólidos para tal medida.