POLÍTICA

Explosiones en Viacha reavivan el debate sobre el servicio militar en Bolivia

La tragedia en el Regimiento Bolívar pone en la mira las condiciones del servicio militar obligatorio y sugiere la necesidad de un modelo alternativo.

Por Belén Sarzuri · 13 de septiembre de 2026

Las explosiones ocurridas en el Regimiento Bolívar de Viacha han dejado un saldo trágico de muertes y heridos, además de suscitar una nueva discusión sobre la permanencia del servicio militar obligatorio en Bolivia. Este incidente ha puesto de relieve las carencias y los riesgos asociados a este sistema.

Un análisis de EL DEBER revela que desde 2025, al menos 22 conscriptos han perdido la vida en seis departamentos, de los cuales 13 corresponden al año 2026. La reciente tragedia en Viacha ha incrementado este número, ya que de los fallecidos, uno era un sargento instructor y ocho eran jóvenes que cumplían con su servicio militar, con cinco cuerpos aún sin identificar.

Marco legal y opiniones en la Asamblea Legislativa.

Según la Constitución, el servicio militar es obligatorio para todos los bolivianos, y cualquier cambio al respecto requeriría una reforma constitucional. Actualmente, se discute una reforma parcial en la Asamblea Legislativa que podría abrir paso a un modelo más flexible.

El diputado Rudy Pantaleón (PDC) se manifiesta a favor de mantener la obligatoriedad del servicio militar, aunque aboga por un debate más amplio que involucre a todos los actores implicados. En contraste, la presidenta de la Comisión de Gobierno, Defensa y Fuerzas Armadas, Catherine Pinto, sugiere explorar alternativas como el servicio premilitar y otras modalidades de voluntariado.

Condiciones adversas y denuncias de maltrato.

Las advertencias del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNP) resaltan que los cuarteles son espacios propensos a malos tratos. En su informe anual, se documenta la precariedad de las instalaciones, como la falta de servicios básicos y la ausencia de mecanismos efectivos para denunciar abusos.

El MNP identificó numerosas deficiencias en diferentes unidades militares, como el estado inadecuado de los baños en Puerto Quijarro y problemas de infraestructura en otros cuarteles. Estos hallazgos evidencian una cultura institucional que minimiza la importancia de los derechos humanos y normaliza el maltrato.

El exdefensor del Pueblo, Waldo Albarracín, plantea que el debate debe incluir la posibilidad de un servicio militar voluntario, similar a modelos adoptados en países como Estados Unidos y Perú. Albarracín también cuestiona la filosofía de que el sufrimiento debe ser parte del entrenamiento militar, abogando por un enfoque más constructivo en la preparación de los soldados.