Evo Morales, a través de sus redes sociales, expresó su desacuerdo con las medidas adoptadas por el Gobierno de Rodrigo Paz, que eliminó la subvención del diésel justo antes del inicio de la siembra de verano.
El nuevo precio del diésel en Bolivia será de Bs 17,95 por litro, y se vinculará al costo internacional del combustible. Morales argumenta que esta decisión afectará negativamente a los sectores más vulnerables y aumentará los precios de los alimentos y otros insumos básicos.
Morales criticó la falta de debate previo a la eliminación de la subvención, sugiriendo que era crucial planificar políticas que protejan a los agricultores y el bolsillo de la población en general. Además, subrayó que esta medida podría causar una crisis alimentaria.
Por su parte, el presidente Paz defendió la decisión argumentando que la subvención representa un costo elevado para el Estado, alcanzando aproximadamente $us 55 millones semanales, lo que equivale a más de $us 2.600 millones al año.
El presidente también indicó que la diferencia entre el precio subsidiado y el internacional fomenta el contrabando y la reventa ilegal, y esta eliminación busca garantizar el abastecimiento del combustible las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
El levantamiento de la subvención debía debatirse con seriedad: planificando políticas de protección a los sectores más vulnerables y cuidando la producción. Hoy hacen exactamente lo contrario.