El Gobierno de Bolivia ha aclarado que la eliminación de la subvención a los hidrocarburos no es una imposición del Fondo Monetario Internacional (FMI), sino una medida que se está implementando de manera gradual y consciente.
Oscar Gustavo Navarro Apaza, viceministro de Tesoro y Crédito Público, explicó que el acuerdo con el FMI incluye un financiamiento de aproximadamente 1.900 millones de dólares que será liberado en diferentes etapas.
Navarro enfatizó que la decisión de acudir al FMI tiene como objetivo fortalecer el plan económico de Bolivia, así como estabilizar la economía en términos de tipo de cambio e inflación.
Al ser consultado sobre si la eliminación de la subvención representa una condición del FMI, el funcionario reafirmó que "no son condicionamientos, son metas" que el país debe alcanzar dentro del programa acordado.
Esta afirmación contrasta con la postura del ministro de la Presidencia, Fernando Aramayo, quien anteriormente había calificado la eliminación de la subvención como un condicionamiento del FMI. Ante esta discrepancia, Navarro indicó que desconoce si Aramayo participó en las negociaciones y sugirió que la aclaración debería venir de él.
Navarro también confirmó que la reducción de la subvención se hará de forma gradual, y se implementarán medidas que beneficien a los sectores más vulnerables, recordando que en diciembre pasado se incrementaron los precios de los combustibles y se lanzaron transferencias monetarias para mitigar el impacto.
El viceministro argumentó que la subvención actual es regresiva, ya que favorece más a quienes tienen mayor capacidad de consumo. Además, mencionó que el Gobierno debe adoptar otras medidas para reducir el déficit, incluyendo ajustes en el gasto público y una reducción de personal en áreas consideradas innecesarias.
Finalmente, Navarro subrayó que el propósito de este programa es ordenar las finanzas públicas, recuperar reservas y asegurar la disponibilidad de dólares, mientras se controla la inflación.