Mauricio Ríos García, un destacado economista, ha manifestado que la complicada situación económica y política en Bolivia se intensificará en el corto plazo. Esta crisis podría empujar a la ciudadanía a abandonar antiguos tabúes y a abrirse a debatir alternativas como la dolarización.
En declaraciones a Correo Play, Ríos destacó que los niveles de riesgo en el país se encuentran en puntos críticos, debido a la falta de un plan económico sólido y la continua escasez de combustibles, especialmente de diésel en el oriente, en plena época de cosecha. Además, la incertidumbre en torno al gobierno de Rodrigo Paz agrava aún más la situación.
El economista criticó la "marea de improvisaciones" y la carencia de voluntad política para implementar reformas necesarias, factores que están erosionando rápidamente la confianza del pueblo. Según Ríos, Bolivia está enviando señales alarmantes a organismos internacionales justo en un momento crucial, donde se busca la aprobación de un crédito del Fondo Monetario Internacional (FMI).
En este contexto, la reciente censura al exministro de Economía, José Gabriel Espinosa, y los cuestionamientos sobre su gestión han debilitado aún más la credibilidad en el manejo económico del país. Ríos argumenta que el gobierno ha optado por una estrategia de "huir hacia adelante", en lugar de asumir medidas correctivas, lo que ha llevado a la desilusión de la población.
La dolarización como alternativa viable
Ante el creciente descontento, Ríos sostiene que la dolarización podría convertirse en una opción cada vez más aceptada por la población. Compara la situación boliviana con la de Argentina, donde el descontento social llevó a Javier Milei a la presidencia, sugiriendo que en Bolivia podría surgir un momento similar en que la ciudadanía exija nuevas ideas, independientemente de su origen político.
El economista propone que el debate sobre la dolarización debe centrarse en mostrar que esta medida no necesariamente implica un retroceso, sino que ha proporcionado estabilidad a otros países de la región. A diferencia de otras iniciativas que requieren reformas constitucionales, la propuesta de Ríos no busca eliminar el boliviano ni cerrar el Banco Central, sino limitar las herramientas que han causado la devaluación de la moneda.
Ríos sugiere implementar una dolarización paralela, donde el boliviano y el dólar coexistan, permitiendo incluso que los impuestos se paguen en ambas monedas. Esto debería estar acompañado por un compromiso de emisión cero por parte del Banco Central, lo que implica tres medidas clave: la eliminación del encaje legal, el congelamiento de la base monetaria y la prohibición de intervención en las tasas de interés de créditos en bolivianos.