POLÍTICA

De la crisis al diálogo: claves para recuperar la cohesión social en Bolivia

Los disturbios y bloqueos han acentuado la crisis económica en Bolivia, revelando la fragilidad de amplios sectores de la población y la necesidad de un diálogo constructivo.

Por Estefany Loza · 2 de octubre de 2026

Luego de más de 50 días de bloqueos entre mayo y junio, Bolivia enfrenta secuelas profundas que impactan a la poblacion y su economía. Estos conflictos no solo generaron problemas de salud y movilidad, sino que también resultaron en la muerte de 22 personas, según datos de la Defensoría del Pueblo, de las cuales 19 no estaban involucradas en las protestas.

El contexto actual ha dejado a muchos hogares en una situación precaria, con la economía debilitada y una creciente preocupación por el costo de vida. Según la Encuesta de Hogares 2025 del INE, el 44,7% de los bolivianos vive en pobreza, y un 16,7% en pobreza extrema, evidenciando la vulnerabilidad de la población.

Juan Carlos Núñez, director de la Fundación Jubileo, señala que la clase media también es vulnerable ante crisis económicas, destacando el impacto de los altos precios, la pérdida de empleos y emergencias que afectan la estabilidad de las familias.

La movilidad laboral de los jóvenes es otro aspecto crítico; en el primer semestre de 2026, Chile otorgó 84.717 permisos laborales a bolivianos, lo que representa cerca del 70% de los permisos emitidos a extranjeros. Esto refleja la búsqueda de mejores oportunidades ante la crisis local.

Núñez advierte que las repercusiones de la crisis no se limitan a la pérdida de empleos: también hay quiebras de pequeños negocios que sostenían a muchas familias. La eliminación de subsidios y el aumento de costos hacen necesario fortalecer la producción local para hacer frente a productos importados más baratos.

La reconstrucción de la cohesión social requiere un diálogo estructurado, señala Gabriela Ugarte, experta en mediación. Ella propone que este proceso debe considerar la convicción, conexión, condiciones y capacitación para crear un ambiente propicio para la negociación.

El diálogo no debe ser solo una respuesta a la crisis, sino una herramienta preventiva. Debe incluir a actores diversos que puedan aportar a la conversación, evitando que las decisiones se tomen solo entre confrontados, y reconociendo las asimetrías de poder que existen.

La experiencia de los recientes bloqueos ha resaltado la necesidad de un enfoque que no solo busque restaurar la actividad económica, sino que también reconstruya la confianza en las instituciones y permita un espacio para el debate democrático. El desafío es transformar las diferencias en oportunidades de diálogo y construcción colectiva.