El anuncio del Decreto Supremo 5676, que introduce un precio diferenciado de Bs 18 por litro de diésel para ciertos usuarios, ha generado un notable incremento en la demanda de productos de la canasta familiar en la calle Gallardo, en La Paz. Los comerciantes han reportado un interés elevado en productos como arroz, aceite, harina y azúcar, lo que ha llevado a algunos comerciantes a ajustar precios por primera vez.
Durante las horas posteriores al anuncio, la afluencia de compradores aumentó, muchos de ellos buscando anticipar compras por miedo a futuros incrementos en los precios. Las solicitudes de información sobre los costos de estos productos también se hicieron más frecuentes entre los consumidores.
Una comerciante de la zona expresó su sorpresa por el incremento en la demanda: "Está harta la demanda. Todos quieren arroz, aceite, azúcar, todo. Más que todo aceite están buscando". Este fenómeno ha llevado a un comportamiento de compra anticipada por parte de los ciudadanos.
En cuanto a los precios, se ha comenzado a notar un ligero aumento en el valor de la harina, que pasó de Bs 215 a Bs 220 en algunos puestos. Sin embargo, mientras algunos comerciantes registran cambios en los precios del azúcar, otros aseguran que este producto aún no ha sufrido modificaciones.
En contraste, hay comerciantes que aún están a la espera de información de sus proveedores sobre posibles cambios en los precios. "Todavía no nos están alarmando mucho, pero tampoco han subido los productos", comentó una de las vendedoras, subrayando la incertidumbre que reina en el sector.
Los vendedores también expresaron su preocupación respecto a cómo el nuevo precio del diésel podría impactar en la producción agrícola, especialmente en cultivos que requieren grandes cantidades de combustible. Algunos sugieren que esto podría afectar el costo de productos derivados, como el aceite, aunque actualmente no hay incrementos confirmados relacionados con el decreto.
Entre los consumidores, las opiniones están divididas: algunos optan por comprar en anticipación, mientras que otros prefieren adquirir solo lo necesario para el día a día. Una compradora mencionó: "Yo trabajo el día a día y tengo que comprar, suba o no suba".
En resumen, la situación en la calle Gallardo refleja una mayor preocupación y demanda entre los consumidores, sin que esto implique un aumento generalizado de precios en la canasta familiar. Los comerciantes continúan vigilando de cerca las decisiones de sus proveedores para anticipar cualquier cambio en los precios en el futuro.