El refugio de animales Senda Verde, situado en la zona de Coroico, ha denunciado recientemente que las actividades mineras en su entorno están provocando serios daños a su infraestructura y a la fauna que alberga. Ante esta situación, la organización ha solicitado a las autoridades la intervención urgente para proteger tanto sus instalaciones como los animales que cuidan.
Desde marzo de 2023, los fundadores del refugio y los habitantes de la zona han señalado el ingreso de cooperativas mineras que están realizando actividades auríferas. Se han reportado alteraciones en el terreno y desvíos en el cauce de ríos, lo que ha llevado a varias organizaciones locales a demandar a la Autoridad Jurisdiccional Administrativa Minera (AJAM) una revisión de las licencias otorgadas y la suspensión de operaciones en la zona.
Senda Verde lleva más de 20 años dedicado a la rehabilitación y conservación de fauna silvestre, así como a la educación ambiental y al ecoturismo ético. Sin embargo, la falta de respuesta a sus denuncias ha permitido que las actividades mineras continúen sin control y en un área crítica para la biodiversidad.
La expansión de la minería en las áreas cercanas a Coroico representa un grave riesgo para los ecosistemas de los Yungas, ya que no solo contamina ríos con mercurio, sino que también destruye hábitats naturales. Esta situación pone en peligro a más de mil animales silvestres que han sido rescatados y que dependen del refugio para su recuperación.
El refugio ha expresado su preocupación por un proyecto de línea de transmisión que podría atravesar zonas de alto valor ecológico, lo que podría agravar aún más su situación. La falta de acción efectiva por parte de las autoridades ha incentivado la continuidad de estas actividades extractivas que afectan directamente la salud y seguridad de los animales rescatados.
El uso indiscriminado de maquinaria pesada en la minería está provocando daños severos en los suelos y la tala de vegetación, lo que desplaza a la fauna silvestre y genera estrés en las especies nativas. Esto ha llevado a los administradores del refugio a solicitar una verificación independiente de las actividades mineras y la paralización de las mismas en áreas que son vitales para el ecoturismo y la conservación.