La Confederación Sindical de Choferes de Bolivia ha tomado la decisión de declararse en estado de emergencia, demandando al Gobierno la anulación del Decreto Supremo 5676. Según los dirigentes del sector, esta normativa no aborda adecuadamente la crisis actual en el abastecimiento de combustibles.
El representante de los choferes, Lucio Gómez, indicó que si el suministro de gasolina y diésel no se asegura, podrían implementar medidas de presión para hacer escuchar sus demandas.
Además, los choferes solicitan una respuesta contundente del Gobierno respecto a cómo se garantiza el abastecimiento de diésel, y rechazaron cualquier aumento en las tarifas de la Inspección Técnica Vehicular (ITV).
Otro punto de preocupación para los choferes es el deterioro de las carreteras, que se encuentran en mal estado y dificultan la transitabilidad. Manifiestan que no se están brindando las garantías necesarias para la seguridad y el desarrollo de sus actividades laborales.