En la semana que finalizó el 25 de septiembre, las reservas comerciales de gasolina en EE.UU. descendieron en 1,7 millones de barriles, alcanzando un total de 204,3 millones de barriles. Al mismo tiempo, los inventarios de destilados, que abarcan el diésel y el combustible para calefacción, disminuyeron en 2,3 millones de barriles, quedando en 105,2 millones.
Según el informe publicado este miércoles por la Administración de Información Energética (EIA), estas cifras se encuentran por debajo de los promedios de los últimos cinco años, con las reservas de gasolina un 7 % por debajo y las de destilados un 14 % menos que el promedio histórico.
El descenso en las existencias de productos refinados coincide con una reducción en la tasa de utilización de las refinerías, que cayó al 92,5 %, comparado con el 94 % registrado en la semana anterior.
Por otro lado, las reservas comerciales de crudo aumentaron en 922.000 barriles, logrando un total de 427,3 millones de barriles. Este incremento se produce en un contexto donde se observa una creciente preocupación por el precio del petróleo y la situación en Oriente Medio.
Este miércoles, el precio del petróleo intermedio de Texas (WTI) cerró en 90,42 dólares por barril, lo que representa un incremento del 1 % en un mercado atento a los desarrollos en la región y su impacto en el transporte de crudo a través del estrecho de Ormuz.