El 26 de septiembre de 2026, el Gobierno boliviano alcanzó un acuerdo con el sector de los cisterneros que permitirá mantener el flujo del transporte de combustible importado. Este pacto es fundamental para garantizar la continuidad del servicio y evita la amenaza de una paralización en la actividad de los transportistas.
La preocupación por un posible paro había surgido debido a las tensiones entre el Gobierno y los transportistas, quienes manifestaron su descontento con las condiciones actuales. Sin embargo, el reciente acuerdo ha demostrado la voluntad de ambas partes de encontrar una solución que beneficie a la ciudadanía.
Este entendimiento no solo asegura el transporte de combustible, sino que también refleja un intento del Gobierno por estabilizar la situación en un sector clave para la economía del país, buscando evitar interrupciones que podrían afectar el suministro en los mercados.
El acuerdo fue celebrado por ambas partes, ya que permite a los cisterneros continuar operando sin la presión de una huelga, lo que podría haber tenido repercusiones graves en el abastecimiento de combustible en todo el país.