Según Marco Antonio Eugenio Vega, jefe de Investigación e Innovación del Centro Internacional de la Quinua (CIQ), el rendimiento promedio de quinua en Bolivia ha caído de 10 toneladas por hectárea a tan solo 6 toneladas. Esta caída se atribuye a los efectos adversos de la sequía y las heladas que afectaron a las zonas productivas, especialmente en el altiplano sur.
Vega destacó que, anteriormente, los agricultores lograban obtener un promedio de diez quintales por hectárea. Sin embargo, la combinación de la sequía y las heladas a inicios de año ha llevado a una reducción significativa en la producción de quinua en esas áreas.
A pesar de estos desafíos, las recientes nevadas han tenido un impacto positivo en el sector de la quinua, proporcionando la humedad necesaria para fomentar el crecimiento del cultivo. Esto podría permitir a los agricultores aumentar las áreas de siembra este año, contribuyendo así a mejorar los rendimientos.
La quinua real de Bolivia es reconocida por su alto valor nutricional, superando a las variedades de otros ocho países. Este grano andino no solo es fundamental para la seguridad alimentaria, sino que también representa una herramienta para la producción sostenible y la valorización de los productos nativos nacionales.
Un estudio reciente de la Universidad de Lund, en Suecia, publicado en la revista científica npj Science of Food y en colaboración con la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) de Bolivia, reafirma la importancia de la quinua boliviana en el contexto global como un superalimento.