Carla Encinas, estudiante de Ingeniería de Sistemas e Innovación Digital en la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), ha creado un sistema experto cuyo objetivo es organizar información sobre la salud de adultos mayores y alertar sobre posibles señales de deterioro cognitivo. Este proyecto está en fase de desarrollo y se plantea como una herramienta complementaria al seguimiento médico, sin ofrecer diagnósticos.
La idea de Carla surgió de una experiencia personal significativa, cuando su abuela comenzó a presentar problemas de memoria. "Cuando mi abuelita estaba conmigo, empezó a tener pérdidas de memoria y problemas de salud. Al llevarla al médico, nos informaron que no tenían claridad sobre su historial médico y los medicamentos que estaba tomando", relata la estudiante, resaltando las dificultades que enfrentaron para entender la situación de su abuela.
El sistema desarrollado por Carla se centra en registrar cambios en la memoria, malestares y signos vitales, facilitando así el seguimiento y la detección temprana de potenciales problemas cognitivos. La aspiración es que pueda ser utilizado por profesionales de la salud como apoyo en el cuidado geriátrico.
Funcionalidades del sistema experto
De acuerdo a la descripción del proyecto, el programa busca recolectar información sobre la memoria, síntomas de malestar y signos vitales, manteniendo un registro de evolución. Además, aplicará reglas de análisis para detectar información que necesite atención, generando notificaciones que podrían ser útiles en un entorno de residencia geriátrica. Sin embargo, es importante destacar que no se hace uso de inteligencia artificial ni se han proporcionado datos sobre la precisión del sistema.
El deterioro cognitivo leve (DCL) se caracteriza por cambios en la memoria y el razonamiento que son más significativos de lo esperado para la edad, pero que no impiden realizar actividades diarias. Aunque algunas personas con DCL pueden desarrollar demencia, no todos están destinados a ello, lo que hace esencial la evaluación profesional de los síntomas persistentes.
Carla también destaca la importancia de contar con un equipo interdisciplinario, recibiendo orientación de expertos en Psicología, Geriatría y Enfermería, para designar adecuadamente las necesidades de los pacientes. "Estamos trabajando en conjunto para traducir observaciones clínicas en un software funcional", menciona, subrayando que el sistema debe distinguir entre señales que requieren seguimiento y diagnósticos médicos.
Finalmente, antes de que el prototipo pueda ser implementado en un entorno de salud, es necesario validar su efectividad y seguridad, así como obtener las aprobaciones éticas correspondientes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte sobre los riesgos de privacidad y ciberseguridad en sistemas de salud digital, lo que implica que el manejo de información clínica deba ser muy riguroso.
El trabajo de Carla representa una muestra de cómo la educación universitaria puede fusionar tecnología y cuidado humano, buscando siempre un impacto positivo en la sociedad. Aunque el sistema todavía está en una etapa formativa, su desarrollo apunta a contribuir en el bienestar de una población anciana que merece atención adecuada.