El director nacional de Seguridad Penitenciaria, coronel Aldrin Cordero, confirmó la interceptación de un teléfono celular en el penal de Chonchocoro, que se sospecha iba a ser entregado a Fernando Cerimedo, un consultor argentino recluido allí.
El hallazgo ocurrió durante una requisa preventiva a un interno que se encarga de llevar alimentos a otros presos. Según las autoridades, este individuo intentó introducir el celular para entregárselo a Cerimedo, pero el objeto fue decomisado antes de que pudiera llegar a su destino.
Cordero aclaró que el interno encausado no tiene relación familiar con Cerimedo, limitándose su interacción a la provisión de comida. El gobernador del penal, mayor Edgar Espinoza, corroboró que Cerimedo no tuvo contacto ni acceso al teléfono.
Posteriormente al descubrimiento del celular, Régimen Penitenciario inició un proceso disciplinario basado en la Ley 2298 para determinar cómo el aparato llegó a manos del interno y definir responsabilidades. También están investigando el método utilizado para intentar introducir el dispositivo en la cárcel.
Este incidente se produce en un contexto donde Cerimedo enfrenta diversas investigaciones penales en Bolivia. Hasta el momento, no ha habido información oficial sobre los posibles contenidos del teléfono, ni sobre quién lo envió o con qué propósito, dejando abierta la posibilidad de que la investigación arroje más datos en el futuro.