En medio de un clima de tensión social, las protestas estudiantiles han tomado fuerza en Francia, con concentraciones masivas en París y otras ciudades. Los estudiantes exigen mejoras en la educación y rechazan los recortes en el sector público, mientras el Gobierno de Macron se ve acorralado por la presión de los mercados financieros y el descontento social.
Este martes, se registraron aproximadamente 256.000 manifestantes en todo el país, según el Ministerio del Interior, aunque las organizaciones estudiantiles estiman que la cifra es de 450.000. En la capital, París, las autoridades calcularon 56.000 participantes, frente a los 100.000 que reportaron los organizadores.
Las protestas, que comenzaron el 17 de septiembre en un liceo periférico a París, han encontrado apoyo en varios sindicatos y partidos de izquierda. Los estudiantes están pidiendo mejoras en las condiciones educativas y cambios en la organización de los estudios, reflejando un descontento más amplio que incluye a funcionarios públicos y agricultores.
El descontento ha escalado hasta el punto de que el presidente Macron tuvo que convocar a sus ministros para abordar la crisis. Durante la jornada de protestas se reportaron 488 detenciones y al menos 43 policías resultaron heridos. Las cifras indican que cerca del 40% de los 3.700 liceos del país fueron afectados por la movilización.
Las tensiones entre las fuerzas del orden y los estudiantes se han intensificado, especialmente después de que un joven de 15 años perdió una mano en un enfrentamiento en Lens, lo que ha contribuido a un ambiente de creciente violencia y confrontación.
El plan presupuestario del Gobierno para 2027 ha desatado críticas por los recortes propuestos, que son justificados por la alta deuda nacional, que alcanza casi el 120% del PIB. Esta situación ha generado desconfianza en los mercados, lo que ha llevado a un aumento en los intereses de los bonos franceses.
A medida que se acercan las elecciones presidenciales, la figura de Marine Le Pen toma protagonismo, considerándola la principal oposición a Macron. Por su parte, el líder de La Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, ha intentado alinearse con las movilizaciones estudiantiles, lo que ha generado críticas por parte del Gobierno, que lo acusa de fomentar la violencia con fines electorales.