El análisis del precio del diésel en relación al salario mínimo en América muestra que no hay una correlación directa entre ambos. Es particularmente ilustrativo comparar el costo del combustible con el poder adquisitivo del trabajador. Por ejemplo, en Canadá y Estados Unidos, el diésel se cotiza a $us. 1,73 por litro, similar al precio de $us. 1,63 en Bolivia. Sin embargo, los salarios mínimos en esos países son de $us. 1.743 y $us. 1.264, respectivamente, mientras que en Bolivia se sitúa en aproximadamente $us. 277,31. Esto significa que un trabajador canadiense puede comprar hasta 1.007,51 litros de diésel, en comparación con apenas 170,13 litros en Bolivia.
En el caso específico de Bolivia, el precio del diésel es de $us. 1,63 por litro y el salario mínimo se encuentra en Bs. 3.300, aproximadamente $us. 277,31 al tipo de cambio actual de Bs. 11,90 (21/01/26). Esto permite a los trabajadores bolivianos adquirir solo 170,13 litros de diésel al mes, en contraposición a los 1.007,51 litros en Canadá, donde el precio del combustible es solo $us. 0,10 más caro por litro. Esta situación resalta que el problema no radica únicamente en el precio nominal del diésel, sino en la relación entre el costo del combustible y el ingreso disponible de los trabajadores.
Si se considera un escenario donde el salario mínimo en Bolivia se mantenga congelado hasta 2027 y luego se incremente en un 20% a alrededor de $us. 332,77, la capacidad de compra seguiría siendo significativamente inferior a la de Canadá y EE. UU. Este incremento del 83% en el precio del diésel debe entenderse en el contexto de una comparación con el precio subsidiado anterior, y no entre diferentes países. La subida del costo del combustible implica que para mantener el poder adquisitivo, los ingresos laborales deben crecer proporcionalmente.
La diferencia en la capacidad de compra es notoria: mientras el precio del diésel es similar al de economías con salarios más altos, para las familias bolivianas representa una carga mucho mayor. Esto también afecta el costo de transporte, producción y distribución, lo que a su vez impacta en los precios de bienes y servicios. Ante un aumento del precio del diésel, la necesidad de un aumento proporcional en los salarios es crítica para evitar una disminución en la calidad de vida de los hogares.
En conclusión, aunque el precio del diésel en Bolivia es relativamente bajo en términos nominales, la capacidad económica de las familias se ve gravemente afectada por el bajo salario mínimo. Con un costo de $us. 1,63 por litro, muy cercano al de países desarrollados, el salario mínimo de $us. 277,31 limita a los bolivianos a adquirir solo 170,13 litros, en contraste con 1.007,51 litros en Canadá y 730,64 en EE. UU. La eliminación de subsidios y el aumento del precio del diésel pueden traducirse en mayor inflación y contracción económica, además de incrementar la informalidad y la pobreza.