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Factores que afectan el impacto del arroz y la papa en el azúcar en sangre

El arroz y la papa son fundamentales en la dieta de muchos, pero su efecto en los niveles de glucosa es una preocupación para quienes buscan equilibrar su salud. Aquí te explicamos qué considerar al incluirlos en tu alimentación.

Por Estefany Loza · 27 de septiembre de 2026

El arroz y la papa son alimentos que forman parte esencial de la dieta de millones de personas. Sin embargo, su contenido en carbohidratos genera preocupación en aquellos que desean controlar sus niveles de azúcar en sangre. La decisión de eliminar uno de estos alimentos no es tan sencilla como parece y depende de varios factores.

Según información de Infobae, recopilada de EatingWell, la porción, el método de cocción y los ingredientes que acompañan estos alimentos son determinantes en cómo afectan la glucosa. La Asociación Estadounidense de Diabetes aconseja adoptar un enfoque alimentario que incluya verduras sin almidón, proteínas y carbohidratos de calidad, evitando la eliminación total de estos últimos.

El arroz y sus características nutricionales

El arroz es conocido principalmente por su alto contenido de carbohidratos. Una taza de arroz cocido puede aportar cerca de 45 gramos de carbohidratos, aunque el contenido de fibra varía según la variedad. El arroz integral, al conservar el salvado y el germen, tiene más fibra en comparación con el arroz blanco, que apenas aporta menos de un gramo por taza.

La nutricionista Gisela Bouvier menciona que el arroz puede ser beneficioso para obtener energía rápidamente, siendo útil antes o después de realizar actividad física.

La papa y su contribución nutricional

La papa también contiene almidón, pero además ofrece nutrientes como potasio, vitamina C y fibra, especialmente si se consume con cáscara. Por ejemplo, una papa pequeña horneada con piel proporciona alrededor de tres gramos de fibra, mientras que media taza de papa cocida contiene cerca de 15 gramos de carbohidratos, aunque estos valores pueden variar según su variedad y preparación.

La preparación de la papa es clave: hornearlas con su piel ofrece una composición diferente en comparación con métodos que incluyen grandes cantidades de grasas como manteca o crema.

Al comparar el arroz y la papa, se observa que la papa puede ofrecer menos carbohidratos y más fibra si se consume con cáscara. Sin embargo, esto no implica que el arroz deba ser eliminado de la dieta. Como señala la dietista Gillean Barkyoumb, la combinación de carbohidratos con proteínas y grasas puede moderar el aumento de azúcar en sangre tras las comidas.

Una estrategia sugerida es llenar la mitad del plato con verduras sin almidón, un cuarto con proteínas y el resto con carbohidratos, lo que puede ayudar a equilibrar los niveles de glucosa.

Otro aspecto interesante es el almidón resistente. Al cocinar y luego enfriar alimentos como el arroz y la papa, parte de este almidón se transforma, volviéndose más difícil de digerir. Estudios indican que el arroz cocido, enfriado y luego recalentado podría generar una menor respuesta de glucosa en comparación con el arroz recién preparado.

Además de la alimentación, es crucial considerar otros hábitos como la actividad física y un descanso adecuado, que también juegan un papel vital en la regulación de los niveles de glucosa en sangre.