Los transportistas de combustibles en Bolivia han decidido llevar a cabo un paro nacional indefinido. Esta medida surge a raíz de las deudas pendientes de la empresa estatal YPFB y la creciente dificultad que representa el aumento del precio del diésel para sus operaciones diarias.
Sergio Kosky, dirigente del sector, mencionó que la situación actual pone en riesgo la continuidad del servicio, ya que muchos transportistas llevan entre cuatro y cinco meses sin recibir sus pagos. Además, enfatizó las largas esperas que enfrentan para cargar y descargar combustible.
El conflicto se intensificó tras el notable incremento en el precio del diésel, que pasó de aproximadamente Bs 9,80 a casi Bs 18 por litro. Kosky advirtió que esta situación hace insostenible la operación de las empresas cisterneras y exigió una revisión de los costos operativos y de los fletes.
La posible paralización de los camiones cisterna podría tener graves repercusiones en la cadena de suministro de combustible, ya que estos vehículos son responsables de trasladar gasolina y diésel desde las plantas de almacenamiento hasta las estaciones de servicio. En Sucre, ya se han reportado filas de cisternas y retrasos en la distribución debido a los reclamos de los transportistas sobre sus pagos pendientes.
A pesar de que en agosto se alcanzaron acuerdos para regularizar las deudas y revisar las condiciones económicas del sector, las nuevas exigencias indican que el conflicto persiste. La principal preocupación ahora es el impacto que tendría un paro indefinido sobre el abastecimiento de gasolina y diésel en todo el país.