Los transportistas de combustible en La Paz han decidido dejar de realizar entregas a YPFB después de que se eliminara la subvención al diésel. Esta medida ha provocado un aumento significativo en los costos operativos, haciéndolo poco práctico para el sector continuar con estas actividades.
Freddy Huchani, líder del gremio de cisterneros, comentó que antes el costo para transportar 1.200 litros de combustible era de 12 mil bolivianos, mientras que ahora se eleva a 21 mil bolivianos. Esto ha llevado a que las operaciones resulten en pérdidas.
Cambio de enfoque en el transporte de combustible
Debido a esta situación adversa, los transportistas han optado por trabajar con empresas privadas y trasladar otros productos, como aceite, en lugar de combustible destinado a la estatal. Huchani mencionó que desde el fin de la subvención, han dejado de cargar para la refinación.
El dirigente espera que YPFB considere un ajuste en los costos logísticos para que los cisterneros puedan volver a transportar combustible. Sin embargo, parece que la estatal no tiene intenciones de aumentar las tarifas, lo que mantiene al sector en una posición vulnerable.
"Estamos parados y solo estamos llevando carga para privados y aceite. Se pondrá en riesgo el movimiento de combustible si no se toman decisiones".