Un análisis de 23 instituciones estatales realizado por EL DEBER revela que varias de ellas, esenciales para el funcionamiento del Estado boliviano, operan sin autoridades tituladas en un contexto de interinidad que ha perdurado por años.
En Bolivia, entidades clave como YPFB (Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos), la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), el Banco Central de Bolivia (BCB), la Aduana Nacional y la Gestora Pública carecen de liderazgo estable. Aunque estas instituciones cuentan con autoridades, todas están bajo mandos interinos.
YPFB: una historia de interinatos
YPFB es el ejemplo más emblemático de esta problemática. Desde la nacionalización en 2006, ha tenido alrededor de 17 presidentes, todos interinos. Raúl Velásquez, analista de la Fundación Jubileo, menciona que algunas gestiones duraron menos de seis meses. En los primeros meses del actual Gobierno de Rodrigo Paz, la petrolera ya ha tenido tres presidentes interinos.
Problemas en otras instituciones
En la infraestructura vial, la ABC ha tenido solo un presidente titular desde su creación, mientras que el último, Henry Nina, fue apresado en medio de una investigación por irregularidades. En el BCB, Juan Antonio Morales fue el único presidente titular entre 1995 y 2006, dejando a su sucesión en manos interinas.
En cuanto a la Aduana, Amparo Ballivián fue la única presidenta titular desde 1999 hasta 2002, y desde entonces no ha habido otra autoridad consolidada. Además, la Gestora Pública sigue operando bajo un régimen interino, a pesar de que su directorio debería estar constituido por un presidente y cuatro directores elegidos por el Congreso.
La falta de líderes permanentes en estas instituciones significa que están expuestas a decisiones políticas que pueden comprometer su independencia. Oscar Barrientos, constitucionalista, enfatiza que un funcionario sin estabilidad se ve sometido a la arbitrariedad política, lo que debilita los contrapesos democráticos y la seguridad jurídica.
La complicidad de las legislaturas, donde durante años el oficialismo mantuvo la mayoría, también ha contribuido a esta situación. La interrogante persiste: ¿por qué no se han designado autoridades titulares a pesar de la capacidad de hacerlo?
Según José Luis Santistevan, la solución a la corrupción comienza por la institucionalización de los cargos, lo que implica que entidades clave como el BCB, la Aduana y YPFB deben dejar de estar bajo liderazgo interino para garantizar su correcto funcionamiento.
En resumen, varias instituciones esenciales en Bolivia permanecen bajo mandos provisionales, lo que afecta su autonomía y capacidad de servir al Estado, especialmente en tiempos de crisis y cambios de gobierno.
Intervenir no equivale a institucionalizar. El vacío de autoridades titulares impide un funcionamiento adecuado de las instituciones.