Este lunes, la Policía Nacional junto a las Fuerzas Armadas intensificaron la seguridad en las carreteras más importantes del occidente boliviano, a raíz de las amenazas de bloqueos por parte de sectores que se oponen a la eliminación de la subvención al diésel. Las rutas más afectadas son La Paz–Oruro, Oruro–Cochabamba y El Alto–Tiquina.
En la carretera La Paz–Oruro, se ha desplegado un contingente de efectivos policiales y miembros de la Fuerza Aérea Boliviana en la zona de Villa Remedios. Se han instalado campamentos y vehículos en puntos estratégicos para asegurar el control de la ruta. Asimismo, en la carretera Cochabamba–Oruro, se han movilizado cerca de 500 efectivos durante el fin de semana pasado, en una operación preventiva ante cualquier eventualidad.
Este operativo se lleva a cabo como parte de la extensión del estado de excepción por 90 días, que fue aprobada recientemente por la Asamblea Legislativa. Distintos grupos de transporte, organizaciones campesinas y productores han manifestado su intención de ejecutar medidas de presión en contra del nuevo precio del diésel, lo que ha motivado esta respuesta gubernamental.
El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, subrayó que aunque se permiten movilizaciones pacíficas, el Gobierno no dudará en utilizar a la Policía y las Fuerzas Armadas para evitar bloqueos que afecten la circulación en las carreteras. Afirmó que se actuará con firmeza si es necesario, para garantizar el libre tránsito y el abastecimiento.
Hasta la mañana de este lunes, la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) no reportó bloqueos en la Red Vial Fundamental. Sin embargo, el despliegue de fuerzas de seguridad se mantiene activo como medida preventiva frente a posibles protestas anunciadas por diversas organizaciones contrarias a la eliminación de la subvención al diésel.
"Las movilizaciones pacíficas están permitidas, pero no toleraremos bloqueos que interrumpan las carreteras".