MUNDO

Los grandes actores del mundo se preparan para la cumbre de la ONU

La próxima semana, el escenario internacional se vivirá de manera intensa con la Asamblea General de la ONU, mientras potencias como EE.UU. y China buscan consolidar su influencia global.

Por Belén Sarzuri · 20 de septiembre de 2026

A partir del 21 de septiembre y hasta el 28, se llevará a cabo la Semana de Alto Nivel de la ONU, destacándose un flujo constante de líderes mundiales que hablarán sobre sus agendas. Este año, la atención se centrará en las nuevas caras de la política sudamericana, como Gabriel Boric, Gustavo Petro y Luis Arce, quienes se presentan junto a figuras más conocidas como José Antonio Kast y Keiko Fujimori.

En el contexto de la Asamblea, se anticipa que el encuentro entre Donald Trump y Xi Jinping, programado para el 24 de septiembre, dominará los titulares. Este encuentro bilateral tratará temas cruciales como comercio, tecnología e incluso la situación de Taiwán. Los intereses de ambas potencias se entrelazan, ya que Estados Unidos busca establecer un acceso más amplio a minerales críticos, mientras que China anhela reducir las restricciones sobre tecnología avanzada.

El lema de la Asamblea, "Restaurar la confianza, gestionar la transformación", contrasta con la realidad de un mundo dividido donde las potencias compiten ferozmente. El impacto de la reciente reunión de los BRICS en Nueva Delhi, donde se planteó el objetivo de un sistema económico multipolar que desafíe la hegemonía del dólar, es un claro ejemplo de esta dinámica.

Desde una perspectiva económica, Bolivia debe preguntarse cómo puede posicionarse en un panorama donde las grandes potencias dictan las reglas del comercio. La dependencia del país en la venta de materias primas lo obliga a negociar desde una autoridad que aún no posee plenamente.

Otro asunto relevante en la geopolítica global es la situación del Mar Rojo, donde los hutíes, respaldados por Irán, han tomado posiciones estratégicas amenazando rutas marítimas vitales. Este cambio resalta la vulnerabilidad de las cadenas de suministro y la logística global, lo que también repercute en la economía boliviana, que depende de puertos y corredores internacionales.

Finalmente, de cara a las elecciones en Brasil el 4 de octubre, la contienda entre Lula y Flávio Bolsonaro se define como un enfrentamiento entre dos perspectivas de política internacional. Los resultados podrían tener un impacto significativo en la manera en que Brasil se relaciona con potencias como EE.UU. y China, marcando un camino en la política regional de la ultraderecha sudamericana.