Los recientes terremotos en diversas naciones, incluyendo Colombia, Venezuela e Indonesia, han suscitado preocupación entre la población debido a su frecuencia aparente. No obstante, Gonzalo Fernández, director del Observatorio San Calixto, sostiene que no hay un aumento anormal en la actividad sísmica, y que el número de sismos se encuentra dentro de lo que se considera normal.
Fernández argumentó que aunque varios sismos se han producido en un corto lapso, esto no indica una activación sísmica en cadena. A nivel global, se anticipa que al menos 15 terremotos de magnitud superior a 7 ocurran cada año; solo si esta cifra se supera significativamente se podría hablar de un incremento en la actividad sísmica.
En cuanto a la percepción del aumento en la actividad sísmica, el especialista destacó que es común que la atención se centre más en estos fenómenos cuando suceden varios en poco tiempo. Fernández también descartó cualquier relación entre los recientes terremotos y una supuesta activación del Cinturón de Fuego del Pacífico.
Características de los terremotos en Bolivia.
Respecto a Bolivia, Fernández indicó que la mayoría de los sismos en el país se registran a profundidades superiores a los 100 kilómetros, lo que implica que, preliminarmente, no tendrían la capacidad de causar daños significativos en la superficie.
El director del observatorio explicó que los terremotos son consecuencia del movimiento de las placas tectónicas, en especial la subducción de la placa de Nazca bajo la placa Sudamericana. Este proceso genera actividad sísmica constante a una velocidad aproximada de ocho centímetros por año.
La profundidad de un terremoto es clave para determinar su potencial destructivo; los sismos más superficiales tienden a causar más daños en la superficie. Además, Fernández advirtió que la sismología no permite prever fechas específicas para la ocurrencia de terremotos, a diferencia de lo que sucede en meteorología.
Finalmente, el especialista mencionó que se están realizando estudios preliminares en Brasil y Chile para investigar si factores climatológicos, como lluvias intensas, podrían influir en la activación de fallas geológicas. Sin embargo, aún no se han establecido conclusiones definitivas al respecto.