Un estudio realizado por Bumeran, que incluyó a 3.503 trabajadores y profesionales de Recursos Humanos en países como Argentina, Chile, Ecuador, Panamá y Perú, ha revelado que cerca del 30% de las empresas revisan las redes sociales de sus empleados. Este fenómeno pone de manifiesto cómo la presencia digital se ha convertido en un factor clave en la percepción de los empleados y de las organizaciones en su conjunto.
El informe indica que el 54% de los responsables de Recursos Humanos que monitorean redes sociales analizan los perfiles de toda la plantilla, mientras que un 21% se concentra en las cuentas de personas específicas, como portavoces o representantes de la empresa. Además, el 25% se enfoca en la actividad en redes de aquellos ocupantes de cargos directivos.
Durante el proceso de selección, el 34% de los reclutadores considera las redes sociales de los candidatos para evaluar aspectos como su personalidad, intereses, potenciales conductas problemáticas, reputación y la coherencia de la información presentada en sus currículos.
Una preocupación creciente está relacionada con los efectos negativos que pueden surgir de ciertas publicaciones en redes. Un 46% de los encuestados ha sido testigo de cómo estas publicaciones impactaron negativamente en la carrera laboral, siendo la consecuencia más común el daño a la reputación, mencionado por un 61% de los trabajadores.
Los expertos sugieren que la vigilancia no debe confundirse con la invasión a la vida personal. Si bien las redes sociales pueden ayudar a construir una marca personal positiva, se aconseja evitar la publicación de quejas constantes, conflictos laborales, opiniones extremas en temas sensibles y la divulgación de información confidencial.
En definitiva, la clave radica en la coherencia entre lo que se exhibe en las redes sociales y el comportamiento en el ámbito profesional, lo que puede ser determinante para el éxito en el desarrollo de la carrera de una persona.