El expresidente Evo Morales expresó su desacuerdo con el acuerdo que el Gobierno ha firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), a lo que calificó de "inconstitucional y una traición a la patria".
Morales argumentó que el convenio infringe la Constitución Política del Estado, en especial el artículo 320 que prohíbe la injerencia extranjera en la política económica del país. Afirmó que este acuerdo busca despojar al pueblo de sus derechos económicos bajo la justificación de atraer inversiones.
El líder cocalero sugirió que el propósito del acuerdo es facilitar un proceso de privatización y entrega de los recursos naturales a empresas transnacionales, aunque no presentó evidencias que respalden esta afirmación.
Además, Morales criticó la decisión del Gobierno de cerrar hasta 10 empresas estatales, lo que, en su opinión, marca el inicio de una nueva fase de privatización similar a la vivida durante los años neoliberales en Bolivia.
El Gobierno ha indicado que, como parte de las medidas derivadas del acuerdo con el FMI, se aplicará un ajuste fiscal que asciende a 4.000 millones de bolivianos y se planea eliminar las subvenciones a los combustibles para 2027.
Se espera que estas acciones también conlleven recortes en el gasto público, aunque el ministro de Economía, Christian Morales, aseguró que se implementarán mecanismos de apoyo para los sectores más vulnerables de la población.