La tensión entre Andrónico Rodríguez y Evo Morales ha escalado notablemente, después de que el ex candidato presidencial acusara al ex mandatario de emplear "mentiras y persecuciones" para desacreditar a nuevos líderes políticos. Rodríguez exigió a Morales que presentara pruebas de sus afirmaciones o que se dirigiera a la justicia.
Morales insinuó que algunos familiares de Rodríguez tendrían conexiones con la minería ilegal de oro, lo que fue rechazado de plano por Rodríguez, quien lanzó un fuerte mensaje al ex presidente: "Tus ‘informantes patriotas’ te mienten y siempre te mintieron. Por eso estás como estás, date cuenta, compañero Evo".
Rodríguez también criticó a Morales por intentar obstaculizar la aparición de nuevos líderes dentro del movimiento social, argumentando que lanzar acusaciones infundadas es una táctica de "guerra sucia". Además, consideró que el liderazgo de Morales está "agotado", aludiendo a su temor frente al avance de alternativas más jóvenes.
Por otro lado, el ex ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo, está adoptando una postura distinta en medio de la fragmentación de la izquierda. El 24 de agosto, hizo un llamado al bloque popular para priorizar la unidad ante la crisis económica, política y social, dejando de lado las disputas sobre quién debe liderar el proyecto.
Del Castillo propuso una serie de medidas, incluyendo un pacto fiscal, la defensa de los logros del proceso de cambio, la corrección de errores, la preservación de la soberanía sobre los recursos naturales y la apertura hacia la inversión. Esto establece un fuerte contraste en el bloque: mientras algunos se enfrentan a Morales, otros como Del Castillo están pidiendo cohesión para reconstruir una alternativa política.
El conflicto entre Evo y Andrónico no solo resalta las tensiones internas, sino que también profundiza la fractura del bloque popular, en un momento donde la izquierda intenta, al menos discursivamente, dejar atrás sus divisiones internas y buscar un nuevo liderazgo.