Ernesto Justiniano, quien ocupa el cargo de ministro de Defensa, se encuentra en Washington D.C. desde el 9 de septiembre, en una misión oficial que incluye reuniones con funcionarios del Departamento de Estado de Estados Unidos. Este viaje se produce en un contexto de crisis militar en Bolivia, a raíz de las explosiones ocurridas en el Regimiento Bolívar de Viacha.
La autorización del desplazamiento fue emitida por el Gobierno boliviano y está enmarcada en un esfuerzo por fortalecer la cooperación en temas de seguridad y lucha contra el crimen organizado entre Bolivia y EE.UU.
La decisión de Justiniano de viajar en este momento ha suscitado críticas, especialmente porque su ausencia coincide con un episodio de alta tensión relacionado con la crisis de Viacha. Anteriormente, el ministro respaldó al coronel Ronald Alvarado, quien había sido acusado de insubordinación por el vicepresidente Edmand Lara debido a su negativa a proporcionar información sobre la suspensión de las labores de búsqueda en el cuartel.
El Comando General del Ejército ha manifestado su apoyo a los efectivos desplegados en Viacha, defendiendo su actuación en el contexto de la crisis. Las familias de los desaparecidos siguen esperando noticias y existe un clima de incertidumbre en la zona afectada.
A pesar de que el viaje de Justiniano es oficial y no se considera irregular, la situación plantea interrogantes sobre la conveniencia de su ausencia en un momento en que se requieren respuestas claras en Viacha y las Fuerzas Armadas están bajo un intenso escrutinio.
Mientras el ministro representa a Bolivia en el extranjero, en Viacha persiste la necesidad de esclarecer lo ocurrido, con familias que claman por respuestas y una tragedia que aún no ha sido completamente elucidada.