La Asamblea Nacional de Nicaragua, dominada por el partido sandinista, aprobó una reforma significativa a su Constitución que prohíbe la participación electoral de opositores considerados "traidores a la patria" y amplía el mandato presidencial de seis a siete años.
Esta reforma, que se espera sea ratificada el 18 de enero de 2027, busca consolidar aún más el poder de Daniel Ortega y Rosario Murillo, quienes han estado al mando del país durante años.
Ortega, un exguerrillero de 80 años, ha estado en el poder desde 2007, siendo el líder que más tiempo ha gobernado Nicaragua, con 30 años en total en distintos períodos.
La reforma, aprobada de manera unánime en una sesión especial, impide a cualquier ciudadano etiquetado por el gobierno como "traidor a la patria" participar en elecciones, afectando a más de 450 opositores, entre ellos figuras literarias como Sergio Ramírez y Gioconda Belli.
- Prohibición de participación electoral a "traidores a la patria".
- Ampliación del mandato presidencial y de autoridades electas a siete años.
- Incorporación de un principio de soberanía que limita la extraterritorialidad de leyes extranjeras.
Inicialmente, Nicaragua iba a celebrar elecciones generales en noviembre de 2026, pero los cambios anteriores ya habían pospuesto el proceso para 2027, y ahora con esta reforma, las elecciones se llevarían a cabo en noviembre de 2028.
A nivel internacional, varios países, incluyendo Estados Unidos, Costa Rica y Perú, expresaron su preocupación por estas reformas, argumentando que socavan principios democráticos fundamentales y perpetúan la dictadura de Ortega y Murillo.
El gobierno nicaragüense desestimó las críticas, afirmando que "la soberanía de un pueblo no se discute", mientras que China reafirmó su apoyo al país, abogando por el respeto a su derecho de seguir su propio camino de desarrollo.