Las dificultades en el abastecimiento de diésel, junto a las largas filas en las estaciones de servicio y el aumento en los precios de alimentos, han encendido las alarmas en las autoridades de La Paz y El Alto, quienes advierten sobre la posibilidad de futuras movilizaciones si la situación no se normaliza rápidamente.
La presidenta del Concejo Municipal de El Alto, Susy Brañez, expresó que las necesidades de los ciudadanos están superando las limitaciones que puedan imponerse a través de medidas excepcionales, sugiriendo que una posible ampliación del estado de excepción no bastaría para calmar el descontento social.
Brañez subrayó que el aumento en el costo de los combustibles ya está impactando en los precios de los productos de primera necesidad, lo que agrava la situación económica de la población. "Los precios están subiendo cada vez más, y esa es la realidad que enfrenta la gente", indicó.
El presidente de la Asamblea Legislativa Departamental de La Paz, Rufo Calle, también se pronunció sobre el tema, advirtiendo que si el Gobierno no logra resolver el problema de abastecimiento de carburantes, el país podría enfrentar nuevas movilizaciones que complicarían aún más el contexto social.
Calle resaltó que uno de los sectores más perjudicados por la escasez de combustible es el productivo, lo que califica como un problema crítico que afecta a Bolivia en su conjunto.