Erik Correa, quien encabeza la inteligencia boliviana, ha sido mencionado en el contexto del caso de Fernando Cerimedo. Julián Macías, un activista español, alega que Correa habría sido un nexo entre Cerimedo y una supuesta red de narcotráfico, recibiendo hasta 1,5 millones de dólares diarios por su colaboración en la logística de vuelos con cocaína.
Aparte de estas acusaciones económicas, se menciona que Correa pudo haber estado al tanto de una supuesta "traición" relacionada con Nadia Beller, incluyendo una orden potencial para actuar en su contra. Un informe de La Jornada destaca que en el teléfono de Cerimedo se encontraron mensajes atribuidos a un contacto identificado como "ECG", vinculado por Beller y otros a Correa.
La gravedad de estas acusaciones sugiere que el caso podría abarcar más que un simple ataque contra Beller, revelando una posible red más amplia que involucra narcotráfico, protección institucional y movimientos financieros irregulares. Sin embargo, los datos sobre los 1,5 millones de dólares diarios y las funciones de Correa han circulado principalmente en redes y medios que no han verificado estas denuncias como hechos contundentes.
La investigación que se lleva a cabo deberá determinar si efectivamente existió una conexión operativa entre Cerimedo y los miembros de la inteligencia, así como identificar a quienes participaron en las supuestas operaciones ilegales. También será crucial verificar si las comunicaciones atribuidas a "ECG" son realmente de Correa.
El futuro de la investigación
El desenlace de esta situación podría tener repercusiones serias no solo para Correa, sino para la imagen del aparato de inteligencia del país, si se comprueban los vínculos denunciados. La presión pública y el escrutinio sobre las instituciones estatales están aumentando a medida que se revelan más detalles sobre este escándalo.