La habitabilidad de una ciudad no depende solo de sus famosas estructuras, sino más bien de su capacidad para facilitar el transporte sin la necesidad de un automóvil, el acceso a tiendas a pie y la movilidad para todos, ya sea en silla de ruedas o con un cochecito de bebé.
De acuerdo con el Índice Global de Habitabilidad 2026 de la Economist Intelligence Unit, Osaka se posicionó como la séptima ciudad más habitable y Tokio avanzó al décimo lugar, consolidando a Japón como el único país asiático con dos ciudades en el top diez. Esta mejora se debe a su alta puntuación en áreas como estabilidad, salud y educación, y a su infraestructura bien desarrollada.
Diseño urbano accesible y funcional
Los habitantes locales sostienen que la diferencia radica en un diseño urbano que prioriza la accesibilidad. Josh Grisdale, un usuario de silla de ruedas que ha residido en Tokio por 18 años, señala que las rampas y ascensores no solo benefician a personas con movilidad reducida, sino también a padres con cochecitos y personas mayores.
Francis Aguillard, un arquitecto que se ha enfocado en el diseño urbano en Japón, explica que los detalles que parecen simples son los que realmente mejoran la calidad de vida al eliminar obstáculos y hacer que los desplazamientos sean más naturales.
- Shotengai: calles comerciales que incluyen una variedad de servicios locales
- Transporte público eficiente y accesible
- Diseño urbano que prioriza a los peatones y ciclistas
El sistema de transporte público japonés es reconocido mundialmente por su eficacia y limpieza. Keiko Ota, gerente regional en G Adventures, destaca que, aunque no tiene licencia de conducir, puede moverse libremente por Tokio.
El avance en accesibilidad en Japón se ha visto impulsado por la ley de Accesibilidad sin Barreras de 2006, que ha permitido que más del 90% de las estaciones de alta afluencia sean accesibles para quienes utilizan sillas de ruedas.
Además, Japón muestra un respeto por la tradición y los sistemas que funcionan bien. Muchos aspectos de la vida cotidiana están impregnados de consideración mutua entre los ciudadanos, lo que complementa la infraestructura diseñada para funcionar a escala humana.
En resumen, el enfoque del país hacia la habitabilidad urbana combina un diseño accesible con una cultura de cooperación y respeto, creando así espacios que son no solo funcionales, sino también agradables para vivir.