Abelardo de la Espriella, quien asumió la presidencia de Colombia el 7 de agosto, se encuentra en el centro de una controversia legal tras la realización de un acto de investidura que incluyó la participación de un rabino, un sacerdote católico y un pastor evangélico. Este evento, realizado en Cali, estuvo marcado por cánticos, oraciones y un altar en honor a la virgen de Fátima, lo que ha sido interpretado como una violación del principio de laicidad del Estado colombiano.
El juez ha determinado que el presidente deberá ofrecer una disculpa formal el 30 de septiembre a las 19:00 horas en un mensaje transmitido por radio y televisión. En su alocución, De la Espriella deberá reconocer que su acto vulneró el principio de neutralidad religiosa que establece la Constitución.
Además de la disculpa, el mandatario deberá emitir una directiva que instruya a todos los funcionarios a "respetar y garantizar" la neutralidad religiosa en todos los eventos públicos, de acuerdo a lo que establece la resolución judicial a la que tuvo acceso la AFP.
Un cambio de postura religiosa
A lo largo de su campaña, De la Espriella mostró un perfil religioso que contrasta con su pasado, en el que se identificaba como ateo. Recientemente, afirmó haber experimentado una transformación espiritual, lo que lo llevó a acercarse a Dios. Su administración ha recibido el respaldo de varias iglesias y ha incluido a representantes de comunidades evangélicas en su gabinete.
Por otro lado, la oposición ha criticado lo que denominan una "batalla cultural" impulsada por el gobierno, argumentando que busca restringir derechos fundamentales y promover la religión y la familia tradicional en detrimento de la diversidad.
- Un decreto del Ministerio de Educación que permite la participación de iglesias en estrategias pedagógicas en colegios públicos.
- La decisión de la entidad encargada de proteger a los menores de eliminar la expresión "niños y niñas" de documentos oficiales, reemplazándola por "niñez".