La situación del transporte en La Paz se ha vuelto crítica por la escasez de diésel. Las empresas de buses han informado que algunas de sus unidades están funcionando con apenas un 30% de su capacidad, lo que afecta gravemente a sus operaciones diarias.
Los transportistas han denunciado que conseguir diésel implica esperar entre uno y tres días en largas filas, lo que provoca que muchos vehículos queden paralizados y se reduzcan el número de viajes realizados, generando así pérdidas significativas.
Aunque el reciente paro nacional de cisterneros fue levantado tras llegar a un acuerdo con YPFB, los problemas de abastecimiento persisten y la crisis logística continúa sin solución.
El Gobierno ha intentado regular la distribución del diésel mediante el Decreto Supremo 5676, pero los transportistas señalan que el tiempo perdido y las unidades inactivas siguen impactando su actividad económica.