Los alimentos ultraprocesados están ganando terreno en la dieta diaria debido a su facilidad de acceso, bajo costo y conveniencia. Sin embargo, su consumo habitual puede sustituir a opciones más saludables como frutas y verduras, lo que lleva a una dieta pobre en nutrientes y a la adopción de hábitos alimenticios nocivos.
Marie Paulette Étienne Morales, médica y nutrióloga en la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), señala que la clave de una alimentación adecuada no solo radica en la cantidad de comida, sino también en la calidad de los alimentos seleccionados y su frecuencia de consumo.
La especialista advierte sobre los peligros de las grasas saturadas presentes en productos fritos y el uso de aceites reutilizados, que amplifican los efectos dañinos para la salud. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) también ha indicado que el aumento de estos alimentos en la dieta, que a menudo contiene altos niveles de azúcares, sodio y grasas, está vinculado a problemas de salud como la obesidad y otras enfermedades crónicas.
Resultados de investigaciones sobre dietas ultraprocesadas
Un estudio realizado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) mostró que los participantes que seguían una dieta ultraprocesada consumieron más calorías y, en promedio, aumentaron 0,9 kilogramos en dos semanas. En contraste, aquellos que optaron por una dieta basada en alimentos no ultraprocesados perdieron la misma cantidad en el mismo período.
Para contrarrestar el impacto de los ultraprocesados, se sugiere una transición gradual hacia alimentos frescos o mínimamente procesados. Por ejemplo, el agua puede ser una alternativa a las gaseosas, y las frutas pueden reemplazar las galletas. El yogur natural o los frutos secos son opciones más saludables para meriendas, mientras que la avena acompañada de fruta puede sustituir los cereales azucarados.
Gloria Condori, docente de Nutrición y Dietoterapia en Unifranz, resalta la riqueza de alimentos locales como la quinua, cañahua y legumbres, que pueden ser incorporados fácilmente en la dieta. Ella enfatiza que, más que eliminar ultraprocesados, es crucial integrar opciones que aporten nutrientes esenciales como fibra y proteínas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la inclusión de frutas, verduras y cereales integrales en la dieta, limitando la ingesta de azúcares y grasas poco saludables. Implementar cambios graduales en los hábitos alimentarios, como planificar las comidas y optar por snacks saludables, puede facilitar una alimentación más equilibrada.
Condori también menciona que en situaciones económicas complicadas, mantener una dieta variada puede ser un reto, lo que puede llevar a problemas como anemia o fatiga. Reducir los ultraprocesados no implica eliminar todo de inmediato, sino más bien, disminuir su consumo y recuperar alimentos frescos y nutritivos que se encuentren disponibles en el país.
"El cuerpo humano es una máquina extraordinaria, pero necesita el combustible adecuado y en la cantidad justa. El equilibrio es la verdadera receta para una vida saludable", concluye Étienne.