El reciente terremoto que sacudió el Chocó ha dejado una huella devastadora, afectando a 29 de los 31 municipios de la región. Según el informe del gobierno local, hay 13 fallecidos, más de 45.000 personas damnificadas y un total de 1.000 casas completamente destruidas, mientras que más de 8.000 sufrieron daños significativos.
El hospital San Francisco de Asís en Quibdó, la capital del Chocó, se encuentra operando en condiciones críticas. La enfermera jefe Andrea Salazar indicó que la ocupación en urgencias pasó del 200% al 485% el día del terremoto, aunque lograron reducirlo al 250% en 24 horas, enfrentando principalmente casos de traumatismos y estrés postraumático, especialmente en niños.
La gobernadora del Chocó, Nubia Córdoba-Curi, destacó que el hospital no pudo atender la emergencia de manera efectiva debido a la escasez de insumos médicos y anunció que se canalizarán donaciones hacia este centro. Esta situación refleja la cruda realidad de un departamento que ya era el más pobre de los cinco afectados por el sismo, el cual dejó más de 280 víctimas fatales en el país.
La falta de conectividad y de electricidad ha complicado aún más la respuesta a la emergencia. La gobernadora explicó que muchas áreas siguen desconectadas, lo que impide un registro completo de los daños y las víctimas. La geografía compleja del Chocó, caracterizada por selvas y montañas, ha dificultado la llegada de ayuda.
Los habitantes de San José del Palmar, un municipio de 5.809 personas, tuvieron que lidiar con la inestabilidad de las carreteras que los conecta con otros lugares. La profesora Ayanith Martinez comentó que no sintió el sismo mientras viajaba, pero al llegar a Cartago, se dio cuenta de la magnitud del desastre en su hogar.
"Somos un municipio demasiado humilde, demasiado pobre", declaró el alcalde León Fabio Marín, destacando la falta de recursos para enfrentar la crisis generada por el terremoto.
La situación se agrava aún más por el subregistro de afectados en comunidades rurales e indígenas, quienes han denunciado la invisibilización de sus necesidades. El presidente de la Asociación de Autoridades Indígenas del Medio Baudó solicitó atención inmediata a las autoridades para atender a las familias que se encuentran en condiciones precarias.
El terremoto ha acentuado la desigualdad en Colombia, ya que Chocó enfrenta una tasa de pobreza del 61,7%, la más alta en comparación con otras ciudades afectadas. Esto pone de manifiesto el abandono estatal que ha sufrido esta región, donde el 62% de su población vive por debajo de la línea de pobreza.